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Ordenación urbana: La técnica de precarga, o cómo adaptar un suelo a la carga de un futuro edificio
May 20, 2008

En Francia, al igual que en el extranjero, surgen a diario proyectos inmobiliarios, industriales, logísticos o de ordenación del territorio, a pesar de un parque de terrenos adecuado cada vez más reducido.

Para hacer frente a la problemática de los terrenos poco favorables, los profesionales de la construcción utilizan con frecuencia técnicas de consolidación del suelo. Una de ellas, la precarga, consiste en colocar el peso de un terraplén para compactar el suelo.

 

Un principio simple

 

Una de las principales apuestas de un proyecto de construcción es evitar los eventuales desórdenes ocasionados sobre la estructura de un edificio a causa de un hundimiento del suelo.

Los terrenos construidos se componen de numerosos materiales que se comportan de formas distintas según su naturaleza o las condiciones meteorológicas a las que son sometidos. La compactabilidad del suelo, concretamente de las capas que lo componen, es uno de los criterios que deben estudiarse en la fase inicial de una obra de construcción.

La precarga de un terreno, antes de la ejecución de las obras, es una técnica que tiene como objetivo consolidar las capas compresibles del subsuelo y obtener su compactación para estabilizar la superficie antes de la construcción de la obra final.

¿Cómo se lleva a cabo?

 
 
 

Basta con colocar el equivalente del peso del futuro edificio en ejecución, en materiales de terraplén. Así, el terreno se comprime bajo la carga del terraplén.

Una vez estabilizado el suelo (finalización del compactado), se retira el terraplén y pueden comenzar las obras de construcción.

El periodo de precarga depende de la naturaleza del terreno, el espesor de la capa compactable y la profundidad de la misma. Puede ir de dos meses hasta un año, incluso más.

El suelo se comprime eliminando el agua que contiene. El mecanismo puede acelerarse mediante la colocación de drenajes verticales que evacuen las aguas hacia otras zonas del suelo o hasta la superficie.

Esta técnica es sencilla de realizar aunque insegura en cuanto a la duración del proceso; constituye un verdadero reto para los constructores que deben garantizar la ejecución de obras de calidad en un plazo óptimo.